Yoselyn Gomez

In this oral history, Yoselyn Gomez, recounts her life story from her childhood in the Dominican Republic to her role as leader in CASA. She reflects on the influence of her mother, who implanted in her a love for education and discipline. Gomez’s early experiences with tragedy, including the loss of her siblings, led her into public service at a young age.
Gomez details her journey to the U.S., navigating between Dominican Republic and New York, and ultimately settling in the Bronx with her husband. She describes the hardships she has faced while building a life in a new country: unstable housing, her husband's illness, and precarious and unsafe housing conditions. Yet through these struggles, Gomez cultivated a strong sense of leadership and community, becoming a well-known figure who supports and advocates for tenants in her neighborhood.
She narrates her experiences in housing court and how she learned about her rights and the power of organizing together with neighbors against predatory landlords. She describes a landmark lawsuit against her landlord following a tenant’s death due to a rat infestation, and how that led to needed renovations in her building. Her engagement with CASA gave her new tools for organizing, especially around campaigns like the ones pressing the Rent Guidelines Board (RGB) against rent increases. Gomez also highlights the importance of cultivating new leaders who can represent especially the Hispanic community in the Bronx. She expresses her commitment to promoting grassroots leadership and tenants’ education so they can together fight abusive landlords. In summarizing her lessons from being a CASA leader, Gomes states, “If you fight, you win. You can’t stay at home. You must go out, prepare yourself, educate yourself, and get together with other people.”
Coalition building
Community organizing
Eviction
Gentrification
Hispanic community
Housing court
Immigration
Landlord neglect and harassment
Rent-stabilized apartments
Tenant associations
Ana Galvez
Emmanuel Padilla
Hal Bergold
José Francisco Peña Gómez
Leticia James
Mercedes Escoto
Susanna Blankley
Vanessa L. Gibson
Ved Parkash
Yeraldi Perez
RGB (Rent Guidelines Board)
DHCR (New York State Division of Housing and Community Renewal)
Internacional Socialista
Northwest Bronx Community and Clergy Coalition
Grand Concourse, the Bronx
Hamilton Heights, Manhattan
Hostos Community College
Dominican Republic
Williamsburg, Brooklyn
Campaign for the participatory rezoning of Jerome Avenue
Campaign against predatory landlords
Rent Guidelines Board campaigns
Eviction-Free Bronx
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00:01:00 | Gomez describes her childhood in the Dominican Republic. Explains that she grew up in a humble household, where she was incentivized by her mother to develop an appreciation for the value of education.
00:03:53 | Gomez recounts the tragic loss of her two siblings at a young age. After these losses, she moved to the capital city, Santo Domingo, to work for a politician.
00:06:00 | Relates how she obtained a visa to travel to the United States and organize events for the politician for whom she worked. She traveled back and forth between the DR and the US while supporting her mother.
00:10:08 | Gomez explains how she met her husband and moved to New York City to be with him. They initially lived in Hamilton Heights while he worked as a superintendent.
00:11:50 | Recounts how she and her husband joined their building’s lively tenant association bringing together Hispanic and Black people, and how this experience was important for her to overcome racist assumptions.
00:13:22 | Gomez discusses her husband’s illness and how it led to their eviction. She describes moving to the Southwest Bronx in 2013 into a building located in a quiet area but infested with bedbugs.
00:15:59 | Gomez reflects on how the neighborhood has changed since she first moved in, with multiple new developments and the arrival of wealthier residents, but also many people from South America who are being exploited by landlords.
00:17:14 | Shows appreciation for the support and sense of family that she shares with neighbors in her building.
00:20:44 | Gomez explains how her rent arrears began to accumulate due to her husband’s illness, leading her to face an eviction case in housing court. She describes her experience with lawyers and housing court, and how she was approached by a CASA organizer in her building.
00:23:45 | Recounts how the death of a tenant due to a rat infestation led to a major meeting and press conference in her building, supported by CASA.
00:24:59 | Relates how, after the rat incident, the ceiling of her building’s laundry room collapsed. This prompted Gomez and her neighbors to go together to housing court to demand a rent freeze and major renovations in the building. She recounts this as a beautiful and victorious moment.
00:27:25 | Gomez describes her journey with CASA and how she grew into a leadership role within the organization. Highlights how CASA’s work is member-led.
Rendón: Muy bien, hoy es el diecisiete de abril de 2023. Mi nombre es Gabriela Rendón y estoy aquí entrevistando a la señora Yoselyn Gomez, de la organización CASA, aquí en Mount Eden, en el suroeste del Bronx. Muchas gracias, Yoselyn, por su tiempo de estar aquí con nosotros. Voy a empezar a hacerle algunas preguntas un poco personales. ¿Me podría decir dónde nació y creció usted y de dónde es su familia?
Gomez: Mi nombre es Yoselyn Gomez y pertenezco a Acción Comunitaria para Apartamentos Seguros, CASA. Nací en Santo Domingo, República Dominicana, en un pueblecito llamado San Francisco de Macorís. Luego nos trasladamos a otro pueblo que es de donde yo digo que soy de Villa Altagracia. Y ahí siguió mi vida hasta caer en la ciudad de Nueva York.
Rendón: ¿Y cómo fue el crecer allá? ¿Me puede compartir algún recuerdo de su niñez, de sus años por allá?
Gomez: Bueno, yo nací dentro de una casa de familia muy humilde. Mi mamá era profesora. Siempre tengo este recuerdo no muy bueno, pero al fin y al cabo los resultados fueron buenos. Que desde que yo tenía ocho años, mi mamá nos levantaba a las cinco de la mañana a leer un libro. Cuando se acababa ese teníamos que leer el otro y era obligado. Tú tenías que levantarte obligado a las cinco de la mañana a levantar, a leer. Y vivíamos en una casa muy pequeña y para que las luces no molestaran a los vecinos del lado, nosotros nos íbamos afuera a leer, frente a la casa. Y siempre dizque veríamos brujas y cosas así [risas]. Eso siempre me acuerdo. Y en ese tiempo fue para mí bien difícil, porque yo no lo quería hacer.
Pero eso trajo a mi vida y a la de mis hijos por consecuencia de que yo le cogiera mucho amor como a la educación, a leer, a los números. O sea, mi mamá lo que ella quería a la fuerza [risas]—no lo digo a la fuerza porque ella no sabía quizás lo que en verdad estaba haciendo. Yo me sentía mal, pero ella lo que quería era que nosotros estudiáramos, fuéramos a la universidad, que seamos gente con formación educacional y de casa también. Y eso nunca a mí se me olvida. Todos los libros que mi mamá me hizo leer cuando yo era muy pequeña. Pero no era tan agradable. Tú sabes, porque era como una obligación y había que levantarse, tú quieras o no quieras, había que levantarse. Entonces, fui creciendo como desde los ocho años para arriba y siempre ya a las cinco de la mañana. Yo estaba acostumbrada y me levantaba siempre a las cinco de la mañana a leer.
Rendón: ¿Y cuándo su familia se mudó para acá, para Nueva York?
Gomez: No, mira, mi historia es una historia un poco triste. Mi familia era mi mamá con mis dos hermanos y yo. Yo siempre fui la muchacha del pueblo, o sea, fui muy simpática en mi pueblo. Mi hermana era un poco más limitada con la gente, tú sabes, y mi hermanito más pequeño, era más pequeño. Crecimos nosotros tres dentro de mi mamá. Mi papá no vivía con mi mamá y crecimos, estudiamos. Yo como mi mamá me impuso siempre la lectura, había un político allá que llamaba doctor José Francisco Peña Gómez, y desde que yo crecí y vio que yo era un poco despierta, inteligente, me cogió y me llevó a trabajar con él a la capital. Pero antes de eso en el 1989, yo tenía veintiún años—me acuerdo como ahora. Mi hermana se puso muy mala, la mayor, tenía como veintiséis años, y se puso muy grave y se murió. Eso fue un treinta y uno de marzo. Al otro día cuando íbamos a enterrarla, mi papá se fue para mi pueblo Villa Altagracia muy temprano y tuvo un accidente y se mató mi hermanito más pequeño. Entonces cuando íbamos en el camino, yo vi el accidente, pero mi creencia en dios era tan—o es todavía porque eso me dio más fuerza para que—yo no lo creía, yo no. Dios no le va a hacer una cosa así a mi familia, porque, ¿cómo va a hacer? Y yo vi el carro de mi papá dentro de la patana.
Pero yo seguía, enterré a mi hermana. Ccuando llegamos a mi pueblo, todo el pueblo estaba en la calle, eso fue un desastre, mi mamá, ya tú sabes. Entonces, después de ahí que sucedió eso, el doctor, que yo dije, un político dominicano llamado doctor José Francisco Peña Gómez, yo trabajaba con él. Él supo lo que pasó, estuvo con nosotros y me llevó a mí a la capital. No me llevó a la capital, esa organización que ya es una organización política hacía viajes para Estados Unidos. Acuerdo yo como ahora, yo estaba muy joven y yo no sabía nada, muchas cosas, pero me prepararon. Fuimos a la a la entrevista con el consulado, trece personas. Y de las trece personas avisaron a cuatro, de las cuatro, yo era una de las más jovenes. Entonces, los otorgaron ya gente, muy mayor, no mayores, pero eran mucho mayor para mí. Pero, ¿tú sabes por qué me avisaron? Porque un político me preparó y me dijo, “Cuando usted vaya a hablar, usted habla como una política y dice, yo voy a Estados Unidos. Usted tiene que leer la carta, por una carta que ver bien inglés.” Y yo siempre me ha gustado el inglés. Y yo la leí de una vez.
Y le dije, el otro político se llamaba Toy de Kansas [phonetic]. Me dijo, usted va y le dice al consulado, todo esto: “Yo voy a organizar todas las fiestas del doctor José Francisco Peña Gómez en Nueva York, en Lawrence, Massachusetts, New Jersey. Vamos a estar en Waldorf, Astoria, en el hotel de allá abajo. Vamos a estar hospedados ahí por quince días.” Eso, y tú le explicas, de una vez te van a avisar así. Le expliqué como él me dijo y me avisaron de una vez. A la secretaria del doctor no la avisaron. Y a mí me avisaron, entonces cuando me avisaron—tú sabes, para nuestra familia pobre y más que había perdido mi hermana era gerencia de un banco. Ella era la que sostenía la casa, yo estudiaba en el Dominico Americano, o sea, ella me soportaba a mí. Entonces, ya veía morir si mi hermanito más pequeño tenía que enfrentar mi mamá con un hijo de mi hermana que quedó. Entonces, yo me acuerdo como ahora el doctor José Francisco Peña Gómez me dijo, “Morena si te va y te queda en Estados Unidos, tú vas a perder mucho, porque aquí tú puedes grande, por allá, no” [risas]. Me lo dijo de verdad. Dijo, “Tú eres muy inteligente.” Y había un político, yo creo que de Perú, Andrés ¿De Perú qué?
Andrés García, un político que me quería llevar para para su país. Había una organización que se llamaba La Internacional Socialista para el Mundo. Peña Gómez era el presidente y había un otro presidente de otros países que eran parte de esa cosa. Entonces, cuando yo estaba más pequeña, yo traducía de inglés y español, pero así, pero rápido, lo traducía. Un político ahí que quería llevarme con él y Peña Gómez no me dejó. Peña Gómez me dijo, “No, pero no me la va a llevar, porque”–o sea, yo estudiaba mucho y leía mucho. Entonces vine para acá, lamentablemente, a retrasarme la vida [risas].
Rendón: Un momento muy difícil, con su madre
**Gomez: **Sí, pero yo no me quedé.
Rendón: Llegó acá y no se quedó.
Gomez: No, yo no me quedé, yo vine.
Rendón: Y regresó.
Gomez; Y regresé a mi país porque mi mamá estaba sola con el niño. Entonces, tenía visa. Entonces, yo iba en ese entonces, tú podías un año aquí, te ponías un sello como que tú durante tres meses y, o sea, iba y venía. Yo no me quedé. Yo me quedé cuando conocí a mi esposo.
Rendón: Ok. ¿Y cuando llegó aquí a Nueva York se mudó a aquí al Bronx o cuándo fue el que llegó primero?
Gomez: No, yo llegué a Manhattan.
Rendón: Ajá. Ajá. ¿Como es la historia de aquí en Nueva York?
Gomez: Bueno, vine aquí a Nueva York, como te dije, en mi hermana, y yo tengo una hermana de padre que era doctor y que trabajaba aquí en Nueva York, y me conocí a mi esposo, que era un paciente de ella. Ella cuando conocí a mi esposo, fue Manhattan, yo me fui a Santo Domingo otra vez y él de allá me mandaba a decir que viniera a casarme con él. Vine de allá ya con mi visa y me casé con él. Y ahí nos mudamos en apartamentos, no primero nos mudamos en habitaciones y después consiguió trabajo de ese super. Y nos mudamos por la 148 entre Convent y St Nicolas, que ahora se llama Hamilton Heights, nos mudamos ahí. Ahí yo fui parte de una asociación de inquilinos, que fue la primera que yo participé. Esa asociación de inquilinos éramos hispanos y morenos.
Una cosa bien linda, pero era una asociación muy diferente a las otras, una asociación como para celebrar Christmas, Thanksgiving. Entonces, mi esposo, como era el super, nosotros cocinamos a todas las viejitas del building. Yo iba le llevaba comida. Entonces ahí me fui relacionando mucho con la gente morena. Tú sabes, nosotros latinos tenemos una animadversión con el moreno cuando llegamos aquí. Lo vemos horrorosos, lo vemos, “Ay Dios mío, mire, este hombre.” O sea, venimos aquí con una mente muy diferente y los años y las cosas te hacen cambiar. Porque yo vine así. Yo iba a juntar y yo vivía una gente de morena y eso era lo más grande para mí. Yo sudaba, yo hacía de todo hasta que me junté con esa gente, la asociación de inquilinos de allá de la 148. Y ya ahí ya yo los adoraba [risas]. O sea, los llegué a querer, todavía yo tengo viejitas que son abuelas de mis hijos y les regalan todos los años, tanto mis hijos grandes, les regalan veinte pesos, quince pesos. O sea, que ya la relación se fue desarrollando mediante esa asociación de inquilinos. Yo supe un poquito de la asociación de inquilinos allá, pero no tanto.
Hasta que mi esposo se enfermó. Le pidieron el apartamento. Lo que yo más le pedí a dios era que no me hiciera mudar para el Bronx porque todo el mundo—tú sabes—hablando del Bronx. Yo tenía a los niños como de doce y trece años y estaban a mitad de escuela. Y tú sabes que los sentimientos, cuando tú rompes la amistad que tienen con tus amigos y te vas a otra escuela, puede afectarte en lo académico. Yo tengo mi mejor amiga, polaca, y mi amiga y yo caminamos buscando apartamentos donde los niños pudieran ir a la escuela. Entonces yo me mudé acerca al Yankee Stadium. Y los niños yo los podía llevar a la misma escuela donde yo estudiaba y así fue que—
Rendón: ¿Y ese qué año estamos hablando?
Gomez: Eso fue en el 2013. Ahí me mudé en el Bronx. Mi esposo se puso muy grave en ese tiempo. Estaba interno en el hospital. Cuando me mudé, me mudé todo en tanta desesperación, que la casa tenía chincha.
Rendón: Sí, le iba a preguntar. ¿Cómo describiría el barrio y la vivienda a la que llegó en ese tiempo?
Gomez: Bueno, yo te voy a decir, el building es de estos buildings grande judío. Y tú vas y tiene un lobby precioso. Tú sabes, con esas estructuras antiguas que cualquiera que va dice, “Esto es un lugar más o menos bueno para vivir.” Y yo vivo frente a un parque, no tengo esa popularidad de gente alrededor, y el barrio suena tranquilo. Queda por ahí, por la 149, está el Hostos [Community College], cerca de ahí. Y aparentemente se ve un barrio tranquilo. Y de verdad desde que yo me mudé ahí, yo me siento bien porque no me siento como en esos building que hay de este lado y building de aquel lado y la gente cruza y—no, no me siento así, me siento—no que veo un barrio bueno, pero me siento bien. Todavía vivo en ese apartamento.
Rendón: Y este, ¿cómo cree usted que ha cambiado la zona desde que se cambió?
Gomez: Muchísimo. Sí. Muchísimo.
**Rendón: **¿Cómo era antes?
Gomez: Mira, cuando me mudé ahí, yo tenía como una vista de mi ventana hacia afuera, preciosa. Ahora, la vista que tengo es un building que me hicieron pegadito de mí, nuevo. Han hecho, honestamente, alrededor de mí, han hecho más de ocho building nuevos. Nuevos. En 153 hasta la 158. En ese trayecto de Grand Concourse—pues yo vivo en la misma Grand Concourse—han hecho como seis o siete building nuevo. Ya la gente que se está mudando no es la misma. Por ejemplo, cerca del Hostos Community College, que fue donde yo estudié, ahí cuando yo veo la diferencia de cuando yo iba a ese colegio, ahora hay building exclusivamente para los profesores hechos nuevos alrededor del Hostos. ¿Tú entiendes? Entonces, ya la zonificación de mi vecindario es muy diferente.
Rendón: ¿Y es cómo ve el sentido de comunidad de cuando usted llegó? Que me imagino que se conocían vecinos, o sea, ha visto que gente se ha ido.
Gomez: Mira, nosotros seguimos siendo los mismos vecinos, algunos. ¿Qué ha pasado en mi building? Te voy a decir que quizá uno no lo ve muy bien, y pronto voy a hacer una reunión de inquilinos, porque muchos inmigrantes. Entonces, los inmigrantes que han venido dentro de ellos muchos ecuatorianos, muchos mexicanos, muchos dominicanos. Han venido y como nos están dañando—nosotros nos acostumbramos a tener gente en los halls jugando con la pelota, como lo hacemos en Santo Domingo. Aquí tú tienes que estar en tu casa cerrada. Entonces, ¿qué pasa? Mucha gente que ha venido del Suramérica, están allá alquilado por habitaciones. Entonces, yo le he reclamado eso. No por ellos. Porque fue lo que yo le dije al landlord: “El basement tú lo tienes alquilado, ¿y tú sabes por qué yo no te he denunciado? No es por ti. Es por la gente que vive ahí, que no tiene dónde vivir, y tiene que buscar un lugar donde vivir. Pero tú lo estás abusando.” Cuando tú estás pagando más de dos mil pesos por un apartamento en un basement como el que tú lo tienes. Y yo se lo he dicho, al landlord, así mismo, y es verdad. Yo no lo he denunciado con DHCR [New York State Division of Housing and Community Renewal] porque viven mucha gente que no tienen dónde vivir.
Rendón: ¿Y es esa renta estabilizada?
Gomez: Sí. La renta controlada por la ciudad. Entonces, así fue que yo llegué al Bronx.
Rendón: Y dígame algo que desde siempre le ha gustado de su barrio y de esta área.
Gomez: Bueno, mira, lo que más me gusta de mi comunidad es que a veces yo no tengo cebolla y veo donde la vecina [risas], que me hace sentir Santo Domingo. Tú sabes que eso es muy raro aquí, pero ayer yo veo donde mi vecina, que ella me dijo, “Ve a comer para acá y voy a comer,” y me dijo, “Mire, cociné eso sin ajo, porque no tenía ajo.” Digo, “¿Y tan buena que está? Pero tú eres mala, porque yo tengo ajo allá en la casa, ¿por qué nos subí? Tamos con una cabeza” O sea, esa relación que uno vive, eso es lo que me gusta. ¿Qué hacen habichuelas con dulces? “Mira vecina, yo tengo habichuelas con dulce aquí, ¡ven a buscar!” Entonces, yo soy muy conocida porque yo trato de ayudar a los inquilinos. Todo el mundo me brinda cosas. Ayer el security me dio como diez latas de sopa y “Mira, se la guardé a usted.” O sea, esa familiaridad. Eso a mí me gusta. ¿Por qué? Porque vivimos como quien dice familia. No todavía no estamos estilo downtown, que yo no conozco al vecino, que el vecino no.
Rendón: ¿Como se enteró de CASA? ¿Como se unió a esta organización?
Gomez: Mira, llegué al 750 Grand Concourse, que es mi building. Como te dije, mi esposo estaba enfermo, lo sacaron del trabajo, se me acumuló la renta, más tuve que botar todos los pobres trastes que vine de Manhattan para acá, porque se me llenó la casa de chincha. Yo en ese entonces trabajaba en una tienda que se llama Lowe's en Brooklyn. ¿Cómo te digo? Me estaba casi volviendo loca porque ustedes tenían la renta acumulada, los niños que estaban durmiendo en el piso, porque tuve que botar los colchones y todo, y tenía mucha preocupación, mi marido estaba en el hospital en la 168, y yo estaba con mi dice sola con mis tres muchachos. Llega a mi building un organizador que se llama Hal [Bergold], yo estoy en la corte. Me acuerdo que el abogado de mi landlord habla con el que me estaba representando a mí y le dice, “Dile a ella que la vamos a sacar, que ella tiene que buscar el dinero.” Y yo fui donde la jueza ya, sola fui, y yo le dije, “Mira, mi esposo está en el hospital porque justamente fueron a arreglar el apartamento—y fue verdad—y no barrieron el cuarto de nosotros y un clip se le entró en el talón y él sufre de azúcar y se le estaba pudriendo el pie. Y yo me estoy volviendo loca, yo no sé lo que voy a hacer, yo no tengo dinero para pagar.” Y esa señora, “Pero hagan una demanda. Demanden al seguro del building.” Yo ni sabía ni nada. Yo estaba en el aire. “Hagan una demanda. Pero tienen que pagar la renta.” Entonces yo le dije a ella que me diera chance, que yo busque el dinero prestado a crédito para pagarlo. Y ella me dio chance.
El chance fue que ahí llegó Hal de CASA a mi building. Entonces, cuando llegó ahí—yo no sé, pero yo tengo la mala o la buena suerte que donde quiera que yo traigo por grupo, ellos siempre me ponen como de cabeza. Desde que yo llegué, que Hal se juntó conmigo de una vez, era Susana [Blankley]—ella dirige una organización y se llama Right to Counsel [NYC Coalition]—pero primero Susana estaba en casa cuando yo entré. Entonces, Hal llegó al building de nosotros. El building de nosotros tenía 532 violaciones.
[Ved] Parkash era el peor landlord de en Nueva York. Una rata mordió un inquilino, y el inquilino murió en el Lincoln [Hospital]. Y eso fue un escándalo en el building. Llamamos a la prensa, llamamos a todo el mundo, y eso fue un escándalo. Entonces, me pusieron a mí a dirigir la reunión. Susana: “Tú eres que la vas a dirigir, quítale el micrófono a Leticia”—una señora que es la representante del pueblo, se llama Leticia James, una política ahí. Ella quería dirigir la reunión y Susana me dijo, “Quítale el micrófono, que este es tu building. Eres tú que vas a dirigir esta reunión. Habla en el inglés que te da la gana, pero habla.” Y cogí ese micrófono, hice la reunión. Y había todos los medios de comunicación. Todo eso era un escándalo, y había muchos políticos. El alcalde mandó una balsa de gente. Entonces el dueño del building fue, yo lo saqué del building, dije, “Get out of here! This is not your building!”
Y le dije muchísimas cosas. Entonces, de ese día ya yo me puse famosa [risas]. Después de ese día, eso fue una cosa terrible, la reunión se dio muy buena, yo cortaba cuando Susana me decía, “corta ese a gente” que querían como hablar en favor de landlord. Yo lo cortaba en la reunión porque ya se nos había muerto un inquilino. Entonces, cuando pasó eso, al mes o a los dos meses, el laundry room se colapsa, se va, se hunde. A los dos meses se hunde el washing machine room para abajo se va con todo. Y yo iba con mi hija para allá. Y cuando voy la policía me para y me dice “No eso se hundió no se puede.” Cuando se hundió, ahí ya nosotros aprovechamos hicimos—nosotros tenemos la asociación de inquilinos y nosotros aprovechamos.
Nos reunimos un día—éramos como treinta y ocho inquilinos. Nos levantamos a las seis de la mañana rezamos, nos agarramos de la mano, todo el mundo rezamos, y nos fuimos para corte de vivienda, y demandamos al landlord. Los demandamos, mira, y eso fue emocionante, eso fue, mira, muy lindo. Nosotros caminamos todos del 750 [Grand Concourse] a la corte de vivienda, y cuando fuimos a la corte de vivienda, el landlord estaba nervioso porque es el primer building que él compra, es un niño para comprar todos los otros building. Entonces fuimos a la corte de vivienda de una vernos nos friza la renta a todos nosotros y le ganamos. Él tuvo que mandar a arreglar todos los apartamentos para reducir las violaciones, y de ahí para adelante—Conmigo, ya tú sabes, todo lo que yo quiero, si quiero una nevera nueva me la da, una estufa nueva me la da. Entonces, a veces eso yo lo veo injusto, porque es lo que yo le digo a él: ¿por qué a mí a los otros no?
Pero esto lo hace así, y ¿qué yo aprendí de eso? Que en el poder es que está la fuerza. Y que no importa el sistema y la infraestructura donde tú vivas. Que el sistema americano está podrido. Sí, está podrido, porque nosotros lo hicimos podrido. Todas esas leyes la hicimos nosotros. Quienes lo hicieron, no lo hicieron los morenos ni los latinos, lo hicieron la gente blanca para ellos. ¿Tú entiendes? Pero si nosotros luchamos un poquito, nosotros ganamos. Ya yo estaba dentro de CASA, ya a mí habían reclutado y ya yo estaba comenzando a hacer el training los que se hacían en CASA. Entonces, pero lo de la reunión fue improvisado, porque yo ni tampoco lo esperaba, yo creía que Hal, que era el organizador de mi building, era que iba a liderar la reunión. Entonces, Susana dijo, “No, eres tú.” Y gracias a Dios que la hice bien. Y de ahí para adelante, ya yo me formé en cuanto a muchas cosas que yo no sabía y muchos organizadores entran ahora a CASA, yo lo veo que están hablando disparates, que no es lo que están errados, porque el hecho de que sean organizadores no es que saben. Yo le digo “No, mira”—porque nosotros somos los que lideramos a CASA. En CASA hay una estructura que el director, me vi subdirector, el staff, pero nosotros los líderes somos los que hacemos a CASA. ¿Tú entiendes? Nosotros somos los que llevamos a cabo las campañas. Somos los que llevamos a cabo la protesta. Nosotros hemos participado. Ya yo tengo, ya tú sabes, de ese tiempo hasta ahora en esa organización. Y te puedo decir que la experiencia de esa reunión para mí fue algo que selló mi vida.
Rendón: Sí, lo que le iba a preguntar es cual ha sido la campaña o momento más memorable que estuvo usted involucrada. Imagino que ha sido este, ¿no?
Gomez: No, no es eso [risas]. No ese fue un momento, pero para mí de las campañas de CASA, lo que a mí—lo tenemos en un video y cada vez que hacemos unos trainings en CASA siempre lo ponen, es cuando nosotros estábamos protestando por la rezonificación de Jerome [Avenue]. Nosotros hicimos muchas protestas. Nosotros le sugerimos a la ciudad una serie de cosas que queríamos para cuando ellos vayan a hacer la rezonificación de Jerome, a ver si nos tomaban en cuenta, o a ver si nuestros puntos o nuestra propuesta, ellos las tomaban un poquito. Entonces, ellos hicieron varias audiencias públicas aquí.
Y hicieron una audiencia pública en el Bronx Community College. Y ya yo tenía la experiencia; ya yo me desenvolvía bien como líder. Ya yo no tenía miedo decirle a quien sea la verdad. Entonces ese día, tampoco esperaba yo hablar así como hablé, pero me paré, fui donde ellos, le dije, “Levántenme la mano, ¿Quién de ustedes vive aquí en el Bronx?” Hablé, que todo el mundo se paró en el auditorio entero. Mira, se paró [risas]. Fue emocionante por lo que yo dije, es lo que yo sentía y lo que sentía el pueblo del Bronx. ¿Cómo nos van a desplazar de nuestros vecindarios? ¿Cómo nos van a desplazar de donde nosotros hemos luchado y hemos vivido? Para traer nueva gente, para quitar los pequeños negocios. Que tú vas dando un vecino y les dices, “Mira, yo no tengo café,” y te va a fiar el café. Los nuevos como Starbucks y etcétera, van a venir, no te lo van a fiar. ¿Tú entiendes? Entonces, yo hablé con sentimiento. Cómo le digo, a los líderes que yo no quiero que me desplacen a mí mañana.
Por ejemplo, yo no sé si tú viste a Ana [Galvez, CASA leader], que Ana dijo que ella me se debía a mí. Porque yo fui a una conferencia en una universidad. Y en esa conferencia estaba el director de CASA. Y el director de CASA ella está explicando su problema, pero a veces ustedes los letrados se van a una cosa muy “Ah mira aquí número de teléfono”—digo yo, “No. Ella lo que quiere es que la ayuden.” “Mira, coge mi número de teléfono y llámame.” Ella me llamó. Y no hay cosa que ella vaya, que dijo, “Esta mujer es que me ha hecho.” ¿Por qué? Porque el líder, tiene que hacer líder. Si tú no haces líder, para mí tú no eres nada. Porque nadie te va a sustituir a ti. Tú eres tú. Entonces esa es la diferencia que tenemos en nuestra organización. Un ejemplo: yo soy la líder hispana más reconocida ahí. Hispana. Los otros son morenos y quizás no tienen la misma punto de vista que yo en ese sentido, porque quizás no se criaron en el ambiente que yo me creé. Pero yo seguía al doctor José Francisco Peña Gómez, y Peña Gómez siempre decía que un buen líder tiene que hacer líderes. O sea, tiene que hacer el que lo el que lo reemplace a ellos mañana. Entonces, yo encontré a Ana, vi que Ana tenía material para ser líder y la recluté y hoy la tengo. Si puedo ver otra persona que tenga esas cualidades que yo la pueda tener a CASA para que se preparen, para que peleen por sus derechos, pues yo lo hago.
Rendón: Que increíble. Eso es muy importante para las novas generaciones. Usted trajo mucha experiencia a CASA. ¿Podría compartir cuales han sido también algunas de las lecciones que ha aprendido en este proceso organizando en CASA?
Gomez: Bueno, mira, una de las lecciones que yo he aprendido es que esto te da poder. Y te da poder en muchos sentidos. Porque, por ejemplo, con la prensa yo tengo esa relación con ellos. Y a veces, ¿tú sabes lo que yo hago? Cuando me vienen a entrevistar a mi yo les digo “No mira, yo tengo un inquilino y te voy a dar porque yo siempre estoy en la prensa.” Pero al fin y al cabo, no cogen al inquilino que es el que yo quiero proyectar. Porque ya yo estoy proyectada. Ya toda la gente de mi pueblo me ven a cada rato en la prensa, y me dicen, “Ay Yoselyn, que te vi.” A mí no me interesa eso. Ya a mí me interesa que Ana, que no se ha proyectado tanto como yo, se proyecte ella. También para seguir tirando líderes hispanos en el aire. O a veces yo digo las cosas que ellos quieren que yo diga, siempre me ponen a mí. Entonces, lo que yo hago es que digo, “No, yo no puedo. Yo te voy a mandar un prepón [phonetic] de Mercedes [Escoto, CASA leader].” Yo la mandé. Yo estaba en Santo Domingo, y el canal 41 me quería entrevistar a mí. Yo le dije que no, que yo no podía.
Entonces, le busqué a Mercedes. A Mercedes le entrevistaron, pero entonces después la periodista me llama y me dice, “Tú ves que ella no me dio.” Digo, “No te preocupes, que poco a poco ella va a llegar a ser como yo.” ¿Tú entiendes? Entonces, ¿qué yo te puedo decir? Esa es una de las cosas que yo he aprendido de CASA. Y otra cosa es que landlords te respetan. Te respetan. Y yo le escribo al dueño del edificio y él me toma en cuenta de una vez o me contesta cualquier hora. Sin embargo, con los otros inquilinos no hace lo mismo. Aunque me siento mal por eso, pero también tú inspiras respeto. Yo debo ahora mismo honestamente—mi esposo murió en octubre. Cuando mi esposo murió, antes de morirse él estaba en Puerto Rico y yo tuve que salir del trabajo y irme para Puerto Rico con uno de mis hijos para que lo atendiera a él. Entonces, eso era comprando pasajes para ir para allá. Y yo me olvidé de la renta y estaba pendiente a mi esposo. Después que él murió fue peor, porque entonces había que pagar funeral, había que pagar, escoger préstamo y eso. En fin, que ahora mismo yo debo, si mentirte, septiembre, octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo, abril y mayo. Yo debo nueve meses de renta. Él no me manda a la corte. No me manda a la corte.
Rendón: Sabes su situación, me imagino.
Gomez: No, no. Él no le importa. Él no me manda. ¿Tú sabes lo que él hace? “Yoselyn, aplica para este programa para que te paguen la renta, aplica para esto, aplica para lo para lo otro.” Eso es lo que yo sé que tarde o temprano, o sea, yo estoy tratando de ponerme al día. Pero te estoy diciendo a mí con nueve meses no me manda a la corte. Sin embargo, mi vecino con un mes, lo manda a la corte, ¿qué quiere decir eso? Que como quiera CASA es poder. Es poder, independientemente de que el que no sabe no lo vea. Es un poder. Entonces yo puedo decir que eso yo lo he conseguido en CASA.
Rendón: Me parece muy interesante dar a otros espacios para que sigan este tipo de liderazgo, usted se figura muy fuerte antes la prensa y todo. Se necesitan personas como ustedes, que están en organizaciones que inspiran. ¿Nos podría compartir alguna anécdota de la organización que la haya hecho sentir orgullosa de hacer parte de esta organización? Porque usted ha hecho muchas cosas.
Gomez: Bueno, mira me acuerdo de la campaña del RBB [Rent Guidelines Board] en el 2015. Esa fue una de las cosas que me hacen sentir superorgullosa de CASA. Que no hubo aumento de renta y fue porque nosotros llevamos más de doscientos inquilinos al Bronx Community College. Y ellos dijeron que no querían hacer audiencia en el Bronx porque nos cogieron miedo esa vez. Que fue fuerte. Fue la policía, fue tanta gente, y todo eran de CASA. Esa vez Susana estaba en CASA todavía. Todos éramos de CASA. Fue una manifestación tan real que a mí eso nunca se me va a olvidar. Nunca se me va a olvidar cómo es que la gente con los niños, toda la familia se fue. Y cuando ellos vieron eso, ellos querían salir por atrás. Sí, de verdad los representantes del RGB querían salir. Tenían miedo. Porque la gente les decía, “¡Usted no vive en el Bronx! ¡Usted no sabe lo que yo estoy pasando!” Y era coraje, tú sabes. Y se cogían el celular: “¡Quítese del celular que estoy hablando con usted!”, le decía la gente. Entonces, cogieron miedo y dijeron que no iban a hacer la audiencia, que no iban a volver más al Bronx. Entonces, eso es algo que a mí nunca me voy a olvidar, y que yo lo he aprendido en mi organización.
Rendón: Esa audiencia fue memorable. Buenos, tienes todas esas anécdotas bastante memorables, positivas. Pero también me imagino que ha habido momentos muy desafiantes, si nos pudiera compartir algunos de ellos.
Gomez: ¿A que tú te refieres?
**Rendón: **Pues, no sé. Puede ser, por ejemplo, con todo este desarrollo que está sucediendo aquí en el área. Me comentó de la rezonificación, cuales fueron los resultados. O alguna campaña que no se haya logrado.
Gomez: La campaña de rezonificación de Jerome a nosotros no aprobaron nada. Nada. Ellos supuestamente dijeron que no iban a dar, yo creo que era quince apartamentos por edificio, pero eso es mentira. Nosotros luchamos, luchamos duro, luchamos fuerte. Nos hicimos mucha manifestación en Grand Concourse con mucha gente, pero aunque no lo tomaron en cuenta. Ellos nos hicieron lo mismo que hicieron en Brooklyn, en donde vive mi prima, en Williamsburg, por ahí en Brooklyn, nos hicieron lo mismo. Aquí ellos tomaron un poco más de miedo, porque nos hicimos más fuerza que ellos.
Me acuerdo yo ahora que los inversionistas tenían—por ejemplo, la presidenta del Bronx ahora, Vanessa [Gibson], tuvo mucha participación con nosotros, y nos tomó mucho en cuenta. Y ellos saben que, aunque no nos tomaron en cuenta como el Bronx, ellos no pueden jugar tan fácil. Porque tenemos hambre y, como tenemos hambre, no nos importa pelear. Otro sitio que tienen su comida y no le importa, pero si nosotros no tenemos comida en la nevera a nosotros no nos importa irnos para la calle luchar por nuestro derecho. Y yo creo que esa fue una de las cosas que, aunque fue negativa, porque no conseguimos las demandas que queríamos, pero sí la presión de nosotros se hizo sentir con ellos. Y nos tomaron en cuenta y nos mandaban a buscar. Que una cosa evalúa a la otra. No nos cogieron la propuesta de nosotros, pero sí sintieron la presión que hizo CASA.
Rendón: ¿Y qué piensa usted que es algo como efectivo en la manera de organizarse de CASA?
Gomez: Nosotros tenemos trabajado con Northwest Bronx [Community and Clergy Coalition], otra organización aquí de Bronx. Tiene estructura muy diferente, que es muy diferente a CASA, de antes la llamábamos organización hermana, pero para tratar también de ayudar a que se asemejara a nosotros. Pero yo creo que lo más importante que CASA tiene es que nosotros sabemos hacer alcance. Nosotros sabemos ir donde está la gente. Nosotros sabemos coger de la 161 hasta la 183 building por building, dando volante, hablando con la gente. Diciéndole, “Mira ya el RGB va a subir las rentas. Nosotros vamos a hacer una manifestación el martes en el 750 Gran Concourse, diciéndole al RGB que no suba las rentas. O sea, el alcance que nosotros tenemos con la gente es lo que ha hecho que CASA para mí es la organización número uno en Nueva York. No te estoy hablando del Bronx, en New York.
Y si tú vas a downtown cuando hacemos la manifestación o la ha visto. Cuando tú ves a orange franela, eso es CASA llevando su gente donde quiera. Ok que en las organizaciones vienen momentos de subida y bajada. Pero nosotros vamos a tratar de que CASA siga cumpliendo sus cometidos. Yo particularmente le decía a Yeraldi [Perez, CASA director] que pronto se nos va de CASA, que yo siempre he tenido en mi mente hacer una organización nada más de mujeres. Y hasta el nombre le busqué. En la pandemia yo le busqué el nombre, yo le hice el email, yo le hice todo. Y yo tengo ese liderazgo para hacerla. Que yo te lo juro, si yo no uno más de cincuenta mujeres, yo me quito el nombre. Entonces, yo le digo a Yeraldi, “Yeraldi, mira, voy a hacer la organización y tú me la vas a dirigir.” Yo te voy a traer de Ohio para acá dirigirla. Lo que pasa es que yo me he enfrentado a hacer esa organización yo misma, porque tú sabes, hay diferentes clases de organización, hay diferentes código que yo fui al Hostos tratando de hacer un curso de esos. Tú sabes, la que son non-profit, la que son lucrativas, o sea, son diferentes clases de organizaciones. Pero muchas mujeres me dicen a mí, muchas. Especialmente mexicanas y ecuatorianas que haga una organización aparte, nada más de mujeres. ¿Por qué? Porque entonces ya nosotros nos enfocaríamos, no solamente en la vivienda. Nos enfocaríamos al alto costo de la vida, cómo está la comida ahora, cómo están las cosas, cómo podemos subsistir en esta sociedad.
Pero ahora fue que yo conseguí que me dieran de siete a una, ya yo voy a tener más horas para dedicar a ver cómo yo hago la estructura. Hay una persona que si ustedes la habían encontrado, la habían entrevistado, que es excelente, él se llama Emmanuel [Padilla]. Él era de Northwest Brown, y tiene una organización ahí en el sur del Bronx, de inquilinos también. No sé cómo se estarán manejando, pero yo le tiré a él porque un muchacho muy preparado y con sentimientos muy buenos. Porque estas organizaciones a veces tienen doble cara. Y a veces cogen a uno para lucrarse. Y lo que hay es una balsa de gente cobrando y no hacen nada. Por lo menos nosotros en CASA—aunque le decía a Fitzroy [Christian, CASA leader] hoy a ella, que nosotros pertenecemos a New Settlement. Pero somos nosotros que hemos hecho a New Settlement.
CASA ha hecho New Settlement. New Settlement no se oye aquí en el Bronx. Fuerte es CASA. Y cuando nos reunimos con el director de New Settlement, que él nos trajo un proyecto yo le dije a él: “Ustedes no son nadie sin nosotros. Ustedes, nadie los conoce.” CASA que se conocía, sí. CASA es un proyecto tan grande que nosotros tenemos relación con gente de España, que yo he estado haciendo ponencias con ellos, me han regalado libros. O sea, tengo conexión con gente de cómo es, por eso yo le preguntaba a ella [Diana Zacca Thomaz] la vivienda de Brasil, cómo es la estructura, cómo la, porque yo leo. ¿Tú entiendes? Y hemos tenido relación con gente de Ecuador, de España, y de otros sitios que fuimos a un evento Ay, no recuerdo, ahí sé que hemos tenido diferentes.
Rendón: Alianzas de vivienda, ¿no?
Gomez: Ajá. Ajá, y no, y las experiencias de un país a otro, es muy interesante, para mí es muy interesante. Porque como yo llegué aquí a Nueva York, yo nunca pensé que yo iba a pasar por lo que yo he estado pasando. Nunca, nunca. Pensé que el derecho era un derecho. La vivienda era un derecho que yo iba a estar en Nueva York, pero que yo no iba a pagar 1616 pesos de renta, como lo pago, y en el Bronx. O sea, las creencias que tenemos del Nueva York o del Estados Unidos con todas las propagandas que ellos hacen, eso es ficticio. Eso no es real. Eso no es real. Vivir aquí en Nueva York, yo creo que eso es tú dar la vida para tú vivir aquí en Nueva York. Porque yo trabajo y más del ochenta por ciento de mi ingreso se va para la renta. Yo tengo que buscar comida en los puestos, porque a veces no tengo. De verdad. Entonces, vivir en Nueva York es bien es bien difícil.
Rendón: Sí, cada vez se pone peor la cosa. Por eso la lucha es tan importante y pensando un poquito en el presente y el futuro de CASA y de Bronx. Viendo todo lo que nos comentaba, los desarrollos y la crisis de vivienda, ¿cuáles serían las preocupaciones principales pensando en el futuro de CASA?
Gomez: Mira, hay muchos intereses en esta sociedad. Intereses claros y ocultos. Y para mí no va a ser extraño que quieran callarle la voz a CASA. Para mí no va a ser extraño. Pero mientras yo esté ahí, yo siempre voy a hablar en favor de la gente que se necesita. Pero tú no sabes si mañana CASA desaparece por intereses ocultos que no quieren. O sea, los dueños edificios pueden dar dinero por abajo para callarnos. Y quizás nosotros no sabemos. Porque no te tienen que dar un cheque, te pueden mandar cash. ¿Tú entiendes? Entonces, cuando ahorita yo decía, mencionaban a Kim [Statuto, CASA leader], que yo decía que Kim no estaba en la organización. A veces hay intereses y eso sucedió con ella de que ella no está en una organización porque nosotros sabemos que se justificó porque ella no sea líder pero nosotros somos los que sacamos y entramos líderes a CASA no somos. No es el staff ni es la dirección de CASA. Somos nosotros los líderes que decimos, “No, ella tiene que quedar.” Porque nosotros tenemos ese poder escrito y por eso nosotros somos líderes. Cuando un organizador entra a CASA con quien tiene que hablar es con nosotros. Nosotros somos parte del comité de empleados de CASA. Aunque recursos humanos hace la última decisión, nosotros vemos a cada uno de los organizadores. Y aunque entran organizadores que no saben nada y después se pulen, pero somos nosotros mismos los líderes quienes lo pulimos. No es el staff de CASA. Somos nosotros los que le decimos, “Mira, aquí en CASA nosotros tenemos esta campaña. Esta campaña comienza en marzo, se termina en junio. El día dos de junio, la junta reguladora del alquiler va a decir cuál es el alza o la baja de renta.” Porque nosotros ya hemos estado viviendo todo eso. Esa es la diferencia de CASA a las otras organizaciones del Bronx que se han ido a pique.
Rendón: Y recientemente CASA ha estado desarrollando esta campaña que se llama “Eviction-free Bronx.” En su opinión, ¿que significaría tener el Bronx o la ciudad de Nueva York libre de desalojos? ¿Como se le imaginaria esto?
Gomez: Bueno, eso sería casi vivir en el paraíso [risas]. Casi vivir en el paraíso. Pero nosotros tenemos que ser realistas. Nosotros vivimos en un sistema capitalista. En un sistema donde las estructuras fueron hechas en favor de los capitalistas. Y eso puede ser un idealismo. Pero, aunque sea un idealismo, nosotros estamos tratando de poner el espejo para que se miren. ¿Tú entiendes? Aunque no se nos dé. Pero mire es el espejo un Bronx sin desalojo. Porque tú sabes que este es el condado que tiene el mayor porcentaje de desalojo en todos los cinco. ¿Por qué? Porque es el condado más pobre. Entonces nosotros estamos en esa campaña y somos parte de esa coalición. Yo particularmente yo sabiendo qué es lo que hay—un ejemplo, especialmente, tú sabes que la mayoría de los mexicanos son inmigrantes. Y de una u otra forma se alía con todo el mundo, porque es que aquí no hay dizque que dominicano, aquí todos somos uno. Y cuando yo veo que vas sacando un mexicano con los hijos de la del coso, yo tengo la sangre a mí se me va donde yo tengo que ayudar a esa gente. No me importa de dónde vengan ni dónde son. Entonces ver que tú seas inmigrante y te dejen en un apartamento, para mí eso es algo extraordinario. Mira, yo te puedo decir, yo he luchado mucho para que Ana [Galvez] se quede en su apartamento. Mucho yo he luchado. Y quiero que sepa que teniendo un abogado, yo he entendido cosas que el abogado no lo hacen.
Yo le digo, “Ana, mira, dile a ese abogado que usted aplicó para rent cover relief. Y si usted aplicó para ERAP [New York State Emergency Rental Assistance Program], usted no está supuesta a tener un desalojo. Dile eso al abogado, que, si él no lo sabe, hazle saber a él que tú lo sabes y que tú no eres una estúpida. Porque si te vas a callar y te vas ya a que el abogado haga lo que él quiera, el abogado—No confía en nadie.” Tú sabes, yo la preparo, sí, para que la gente sepa que tú tienes que saber—tú tienes que ser tú misma. Yo fui a la corte y yo le dije a la jueza, “Mira, yo no quiero a él como abogado.” Y la jueza me preguntó, ¿por qué no lo quiere? Digo, “Eso yo me lo reservo, pero no lo quiero.” No le tenía que decir a las juezas que yo lo oí a él hablando con el landlord de mi building diciéndole, al landlord, “Vámonos a comer juntos,” en inglés. Le decía el abogado y el hijo de mi landlord, a mi abogado. “Vámonos a comer juntos. Yo te voy a traer, mírese ese y te lo voy a dar.” Lo vi, lo oí, yo. Entonces, le digo, “Dile a ella que coja el dinero prestado a rédito y que pague.”
Le decía mi landlord a mi abogado, y yo me quedé como que yo no sabía inglés. Cogí, hice una carta a la organización, la organización se llama MAIC, es aquí en el Bronx, MAIC. Le escribí una carta en español con una rabia a la al director. Le dije, “No quiero este abogado en mi caso.” Fui y lo llevé y el director dice que tenía que ir a la corte conmigo para yo quité ese abogado. Ahí lo quité y me encontré un abogado que se llama Rashid [phonetic] que vive en Brooklyn, él es de Legal Services, en Brooklyn, el director de Legal Services. Un abogado buenísimo de la India, pero bien nice. Y todavía ese abogado, él sabe que yo sé muchas cosas, que no me dejo manejar. Pero es así que tú consigues echar para adelante y defender tus derechos cuando tú sabes que tú tienes que defender con uñas y dientes tu cosa. Pues, pues yo misma, yo no me voy a ir de ese apartamento, aunque deba nueve meses. Yo lo debo porque ahí sí, me lleva a la corte: “Mira, mi esposo murió en octubre. Sucedió esto, esto y esto. Yo trabajo en Macy’s, lo que gano son tanto semanal. Yo ese dinero lo cogí para irme para Puerto Rico a atender mi esposo.” Y no me van a sacar de mi casa.
Rendón: Usted sabe cómo lidiar con el sistema, pero como por ejemplo con sus vecinos inmigrantes, que usted sabe que eso no está bien lo que los están haciendo y esa solidaridad con este tipo de campaña, que son alianzas o coaliciones más a nivel de la ciudad. ¿Nos puede a platicar un poquito sobre algunas de las campañas más a nivel de la ciudad?
Gomez: Yo formo parte de la de la coalición del RGB. Muchas veces estoy ahí en acuerdo y en desacuerdo con la coalición. Porque una coalición no puede ser—o en marzo comienza las audiencias y entonces ahí nos reunimos, ahí ponemos metas, ahí tiene que ser una colisión que trabaje el año entero. No que cuando venga el problema, ellos vengan a reunirse, y por eso a veces no voy a las reuniones de que me invitan hasta allá. ¿Por qué? Porque a veces voy a perder el tiempo, ¿Por qué? Porque esos proyectos no lo hacen durante el año. Por ejemplo, nosotros tuvimos ya la primera reunión del RGB, pero en CASA. Estoy hablando de CASA, no de la coalición. ¿Y qué? Yo de una vez le dije en la reunión, porque hacemos estudios por grupo, para explicarles que es el RGB, quiénes suben y bajan la renta, cómo está controlado, quiénes participan, una serie de cosas. Y yo hice, nosotros hicimos ya la reunión, y yo le dije a ellos, ¿ustedes quieren comenzar con la protesta?
Vamos a una protesta el veinticinco de abril en mi building. Vamos a llevar cartelones. Vamos a llevar maracas. Vamos a pedir una protesta calmada. ¿Por qué en mi building? Porque mi landlord es el numero uno desalojador de inquilinos de la ciudad de Nueva York. Nos juntamos ahí y buscamos la prensa, hacemos—todo el mundo me apoyó. Pero ¿qué pasa? Que para eso yo tengo que hablar con Yeraldi. Pero si yo lo quiero hacer sola yo lo hago. Y me llevo a mi gente y lo hago yo porque me da la gana de decirte a ti que yo los invito y ellos van. Pero como yo me debo a CASA, no puedo hacer lo de mis cuentas, lo voy a hacer cuando tenga mi organización aparte. Pero eso es un paso para nosotros comenzar a hacerle presión a la gente del RGB. Pero está la coalición haciendo eso. No, no. La coalición debería de ya comenzar protesta en cada building—o no en cada building—por ejemplo, el landlord mío, que es el más malo. Vamos a protestar en un building de Parkash. Vamos a protestar en un building de fulanito que está sacando inquilino. Eso es lo que la coalición debería enfocarse. Tú sabes bien que a esas coaliciones se le da dinero. Y nosotros lo sabemos también. Pero se manejan de una manera que a veces yo digo, “Mira esto, cogiéndole el pelo a uno.” Y yo he participado en muchas coaliciones. Yo he participado en la coalición de—usted sabe que los landlords le cogen prestado a diferentes bancos, y nosotros hicimos un estudio y nos reunimos con los banqueros allá en downtown, para para decirle a él, por ejemplo, “Tú diste dinero para el 750 Grand Concourse. ¿Y qué reparaciones han hecho con el dinero que tu diste?” No hicieron nada. Fueron y compraron otro building.
Rendón: La campaña de los predatory [landlords].
Gomez: Ajá, predatory, exacto. Sí, sí, sí, yo era parte.
Rendón: Que se llama, stabilizing New York
Gomez: Ya, sí, yo era parte de esa campaña. ¿Tú entiendes? Y yo participé mucho en entrevistas televisivas, entrevistas por muchísimas cosas. Hablando de eso mismo, de cómo los landlords cogen dinero prestado a los bancos y los bancos lo saben. Y los bancos lo saben y se lo prestan. ¿Tú entiendes? Entonces, muchas de esas coaliciones a veces comienzan con mucha fuerza, pero terminan solamente para el objetivo—Sin embargo, CASA es diferente. CASA sigue trabajando, pero nosotros nos reunimos el año entero, todos los meses.
Rendón: Esas coaliciones son más como poniendo atención para pasar leyes ¿no? Y momentos específicos. Pero lo de CASA es como más constante, no paran de organizarse.
Gomez: Sí, pero acuérdate que las coaliciones son—Por ejemplo, las coaliciones que hemos formado, las hemos formado con la gente de Brooklyn, de Queens, del Bronx y algunas de Manhattan, porque Manhattan no tiene tanta—tú sabes. Y esas coaliciones deberían, por ejemplo, la de RGB, debería quedarse siempre trabajando. Siempre. Porque ahí hay estudios de factibilidad que ellos tienen que hacer para ver si los materiales subieron o subieron cómo está. Son cosas que ellos deben de hacerlos más científicos, para tener más papeles. Pero cuando vengan ahorita los landlords diciendo, “Mira, nosotros queremos que aumenten las rentas, porque nosotros tenemos esto, no ha subido esto, no ha subido lo otro.” No tenemos lo suficiente argumento ni el estudio de nosotros para rebatirle a la asociación de landlords que son una eminencia. Entonces, yo no creo que—a veces son factibles las coaliciones, pero a veces son más lucrativas.
Rendón: Buenos, pues, Yoselyn ha sido increíble platicar con usted. Una última pregunta que le quiero hacer es ¿qué le recomendaría a las nuevas generaciones de organizadores como usted?
Gomez: Bueno, yo les puedo sugerir a los nuevos líderes, porque, aunque yo sé de organizar, pero mi papel principal en mi organización es de liderazgo, o sea, de hacerle entender a los inquilinos del Bronx cuáles son sus derechos en sus apartamentos, y cómo deben de defenderse de los landlords cuando quieren abusar de ellos. Que esta nueva generación pelee por sus derechos, que no se queden en sus casas, que, si pelean, ellos ganan. Y yo estoy segura de eso. Estoy segura porque tengo una muestra. Yo tengo la renta frizada desde el 2016, y el landlord ha mandado dieciocho mil cosas para quitarnos la renta frizada y no ha podido. Ni va a poder. Entonces, si tú luchas, tú ganas. No te puedes quedar en tu casa. Tienes que salir, prepararte, educarte, y entonces así tú buscar a otros, y a otros, y a otros. Y cuando tú te mueras, ya tú tienes gente preparada para que te sustituyas.
Rendón: Muchísimas gracias por estas palabras tan poderosas y por todo ese tiempo que nos dedicó. Muchísimas gracias.
Gomez: Gracias a ustedes.
Gomez, Yoselyn. Oral History Interview conducted by Gabriela Rendon, June 2023, CASA Oral History Project, The New School.